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CURSO DE INICIACIÓN A LA MEDITACIÓN Y ATENCIÓN PLENA

Bienvenida al curso de introducción a la meditación. Aquí encontrarás losconceptos básicos necesarios para iniciarte en este ejercicio mental de cuidado y desarrollo personal, así como recomendaciones esenciales para tu práctica. Si necesitas aclarar alguna duda, puedes ponerte en contacto conmigo a través del e-mail, en la página de contacto.

MENTE Y MEDITACIÓN

1) Aunque te parezca extraño, ya eres una excelente meditadora, en realidad te pasas el día entero meditando, tu actividad mental no para nunca y, a menudo, incluso sin darte cuenta, también está muy enfocada, es decir, permanece en un contenido recurrentemente.

2) Sin embargo, lo que hoy entendemos como “meditación” es el proceso de manejar tu actividad mental de modo consciente, de tal manera que puedas encaminarla hacia donde tú quieras, sacando el mayor rendimiento de una herramienta maravillosa que te ha dado la naturaleza para tu desarrollo en la vida. En una partida, tener unas buenas cartas es importante, pero saber jugar con ellas lo es mucho más.

3) Meditar no es dejar “la mente en blanco”, esto es imposible mientras vives. La actividad cerebral no cesa nunca, ni siquiera cuando duermes. Meditar es aprender a enfocar tu mente, es aprender a conducir tu “vehículo mental”.

AUTOCUIDADO INTEGRAL: CUERPO Y MENTE

– Como ser humano, dispones de un cuerpo físico, que es, por así decirlo, un vehículo a través del cual experimentas en este planeta, en esta vida. Y sabes que, para que funcione bien, debes de procurarle un adecuado mantenimiento: lo alimentas correctamente, lo limpias, descansas para su reponer energía.

– Sin embargo, también dispones de un vehículo mental y de un vehículo emocional, ¿cómo cuidas de ellos?

– Teniendo en cuenta que las emociones y sentimientos responden a pensamientos, actitudes y hábitos mentales, ten presente que es clave para tu salud emocional cuidar de tu vehículo mental y que, como haces con tu cuerpo, debes limpiar y depurar tu mente, alimentarla de modo adecuado y procurarle reposo y descanso.

TÚ NO ERES TU MENTE: TÚ TIENES MENTE

– Entonces si el cuerpo es sólo un vehículo y también tenemos un vehículo mental y emocional, ¿quién soy yo? pues quien lo dirige: TÚ ERES CONCIENCIA.

– Date cuenta de que tú no eres tu mente, tú tienes mente. Además no puedes creer todo lo que hay en tu mente, ya que, a lo largo de la vida, la sociedad y la familia en la que te criaste han llenado tu espacio mental de contenidos, a menudo erróneos. No todo lo que habla tu mente te pertenece ni es cierto. De hecho, tu mente está llena de limitaciones acerca de ti y de la vida, en las que crees firmemente y son sólo aprendizajes culturales.

– Además, si todavía no has profundizado en el estudio y desarrollo de tu mente y sus capacidades, estás conduciendo, por así decirlo, un vehículo mental básico cuando en realidad estás a bordo de un “full-equip”. Va a sorprenderte lo que puedes conseguir a través del equipo mental con el que te ha dotado la naturaleza, y seguirá sorprendiéndote de por vida, por algo dice la ciencia que usamos una pequeña parte de nuestro potencial mental/psíquico y cerebral, alrededor de sólo un 10%. Hay muchas maneras de despertar ese potencial, uno de ellos es entrenando tu mente, para lo cual es una herramienta excelente la práctica de la meditación.

EL ENFOQUE CORRECTO EN LA MEDITACIÓN

– Si tú no eres tu mente, no puedes situarte en la mente a la hora de meditar. Si tú eres sólo un “coche o vehículo mental” nunca podrás dominarlo, para conducirlo donde tú quieras, has de ser el/la piloto, quien viaja en él y lo maneja. El/la conductor/a es conciencia, también llamado a veces presencia, testigo o, para quien tiene creencias espirituales, Espíritu, Alma, Esencia, Ser.

– ¿Cómo acceder al plano de la Conciencia?

1) Observa tu cuerpo y los estímulos que vienen de los sentidos: escuchas el mar, sientes la brisa, ves la espuma de las olas, tu corazón late, te duele un pie, etc. Es tu vehículo físico, sujeto a cambios permanentemente. Sensaciones que vienen…y se van.

2) Observa tu mente, las ideas y pensamientos que fluyen constantemente. Lo que ayer creías ya no lo crees, lo que ahora te parece una idea imposible puede hacerse tangible. Es tu vehículo mental, un mundo aparentemente real pero muy volátil, sujeto a la transformación inexorable por el paso del tiempo. Tal como una procesión de paisajes cambiantes se sucede al volante de tu coche, así es el deambular de tus pensamientos.

3) Observa cómo te sientes, alguna emoción o sentimiento en concreto que fluye en tu interior. Déjala pasar como una hoja que cae en el arroyo y la corriente la aleja. Date cuenta de que también todo es impermanente dentro de tu dimensión afectiva o vehículo emocional.

4) Todo es cambiante a bordo de tus vehículos físico, mental y emocional, sin embargo, quien observa el proceso, quien integra cada experiencia y extrae aprendizajes de todo ello siempre está presente, siempre, no cambia. Eres tú: el/la conductor/a de los vehículos: Conciencia.

LA MEDITACIÓN DESPIERTA TU LADO INTUITIVO Y ESPIRITUAL

– Hoy en día la Ciencia nos acerca cada vez más a la existencia de la Conciencia o Espíritu y lo que antes era una cuestión de fe, ahora es un hecho probado. Antiguamente la intuición era una facultad paranormal que ciertos individuos recibían como un don.

– A día de hoy la intuición es un conocimiento “no racional” asociado a la actividad del hemisferio derecho y a las glándulas pineal y pituitaria, además existe la posibilidad de entrenarla y desarrollarla.

– La meditación es un ejercicio excelente para estimular todas las funciones cognitivas (memoria, aprendizaje, atención, lenguaje, resolución de problemas, etc), fomenta la actividad tanto del hemisferio derecho como del izquierdo, así como el trabajo conjunto de ambos.

– Al estimular el hemisferio izquierdo, muchas personas describen que, con la practica de la meditación, han experimentado una apertura a una visión más sensible, profunda y espiritual de sus vidas.

ETIMOLOGÍA DE LA PALABRA MEDITACIÓN

– Atendiendo a la raíz etimológica de una palabra podemos llegar al origen sobre el que se fundamenta y adquiere sentido, así, la palabra meditación, viene del latín “meditari” y significa meditar, considerar. Se deriva del verbo “mederi”, que alude a tratamiento o cuidado, de donde vienen las palabras médico, medicina o remedio. Esto nos indica que, desde su origen, esta práctica es entendida como un ejercicio de cuidado habitual, así como una actividad terapéutica para el tratamiento de la salud física y el equilibrio interior.

LA RESPIRACIÓN

– Existen muchísimos tipos de meditaciones, asociados a las diferentes tradiciones espirituales, escuelas de desarrollo personal, así como a estudios científicos aplicados a los campos de la medicina y la psicoterapia. Sin embargo, dentro de tal cantidad de prácticas meditativas distintas, hay un factor de importancia crucial que en todas estas vertientes se contempla: la meditación y la respiración son uno. No hay técnica que no trabaje la respiración como esencial en el desarrollo de la práctica.

– Una persona respira al día entre 7.200 y 8.600 litros de oxígeno, comparativamente a los aproximados 2 litros de agua y 2/3 kg de comida que ingerimos, con estos datos podemos deducir la importancia que tiene la respiración para la vida. Además las células de nuestro cuerpo morirían completamente en sólo 4/6 minutos sin oxígeno.

– El estado de tu respiración es el reflejo exacto de la actividad de tu sistema nervioso. Respirar más lento oxigena la sangre, condición indispensable para hacer frente tanto a la nutrición celular adecuada como a la oxidación y destrucción de células patógenas. Además la presencia de mayores dosis de oxígeno alcaliniza la sangre e, igualmente, en un cuerpo con ph alcalino no pueden reproducirse ni virus, ni hongos, ni bacterias o células dañinas.

– La respiración pausada activa el sistema parasimpático, ralentizándose la actividad del sistema nervioso. Al mismo tiempo se activa el hemisferio derecho y se estimulan sus capacidades, como la creatividad, la intuición o una conexión interior/espiritual más profunda.

– Desde innumerables filosofías antiguas se cree que la respiración, además de oxígeno, es una de las grandes fuentes que proporciona al cuerpo Prana (según hinduísmo), Mana (Polinesia) , Chi (China), Ki (Japón) , Éter (Aristóteles), Orgón (Dr. Wilhelm Reich), Nous (Rosacruces), Baraka (Sufí), Digin (apaches), Dynamis (antiguos griegos), El (hebreos), Ka (egipcios), Mungo (África), Quintaesencia (Alquimia), Numen (Rumanía), Pneuma (Galeno), todo ello términos para referirse a una misma sustancia: energía vital.

PREPÁRATE PARA MEDITAR

– Puedes meditar en cualquier lugar, en cualquier momento, sólo accede al plano de la conciencia y concéntrate en respirar más lento. En tu trabajo, andando por la calle, en una reunión de amigas/os, con los ojos abiertos o cerrados. Meditar en cualquier lugar requerirá de mayor familiaridad con la práctica para ser capaz de abstraerte del mundo externo estando, al mismo tiempo, inmersa en él. De hecho, toda la práctica meditativa tiene como objetivo integrar en tu vida diaria un nuevo estado de consciencia y alcanzar un estado de mayor evolución interior.

– Para una práctica más formal: ponte ropa cómoda y busca un lugar tranquilo, la naturaleza tiene una energía muy beneficiosa para el ser humano, calma tu sistema nervioso, equilibra tu campo de energía electromagnética aportándote benéficos iones negativos y te ayudará a profundizar en una apertura a la visión interior. Si no estás en un espacio natural, sencillamente elige un espacio más sereno o aislado de ruidos. Que la temperatura sea agradable para ti. Es mejor que no hayas ingerido recientemente comidas muy copiosas, así te sentirás más livian.

No existe un mejor momento para meditar. Elige el instante del día que más te guste. Aunque las meditaciones al amanecer tienen un efecto más potente porque tu energía se alinea con el campo magnético de la tierra y tienen un efecto muy armonizador, esto puedes experimentarlo, si te interesa, en fases más avanzadas de tu práctica. En la India se realiza, preferiblemente, cualquier práctica de desarrollo interior o espiritual alrededor de las horas del amanecer (mejor antes y durante), este tiempo es llamado “Brahma-muhurta” traducido por “la hora del Creador u hora divina”, y se cree que esto produce una transformación de la energía del ser humano a un estado más puro, armónico, limpio y bondadoso. Pero vamos con las/os occidentales: meditar al despertarte te ayudará a desarrollar una buena actitud de cara al nuevo día, antes de dormir te infundirá un sueño más profundo y reparador. Meditar ocasionalmente cuando te surja un conflicto, interno o externo, concentrándote en una técnica (abandonando la tensión de tu mente) te ayudará a cambiar tu estado y tener la mente más clara para abordarlo posteriormente o, sencillamente, hará que se disuelva.

Cierra tus ojos y siéntate en una postura correcta, como con las piernas cruzadas en el suelo sobre un aislante o en una silla. Eso sí, siempre con la espalda recta, bien alineada anatómicamente. No estés rígida, trata de permanecer en una postura, pero puedes moverte si te sientes incómoda.

– La atención a una respiración lenta es necesaria para adentrarte y concentrarte en tu interior. Ves calmándote y, poco a poco, respira mas pausadamente, sin forzar. Pon mucha atención a este proceso. Inhala. Retén. Exhala. Retén. Disfruta, existes, estás viva. Siente. Respira más consciente aún.

– Puedes seguir con tu respiración sencillamente, o puedes incluir las instrucciones de una meditación en concreto, existen infinidad en internet.

– Los pensamientos “intrusos” comenzarán a aparecer, cuando observes que están ahí, sencillamente, déjalos de lado y vuelve a concentrarte en tu respiración (y en el ejercicio si sigues una meditación más técnica). Estos pensamientos forman parte del proceso, no te pelees con ellos, es normal que se presenten a menudo.

– Puedes ir variando de prácticas para tener estímulos distintos o ir eligiendo meditaciones según los resultados que desees obtener.

– Las prácticas de meditaciones sencillas, como concentrarse en respirar por un corto espacio de tiempo, son beneficiosas para todo el mundo. Sin embargo, meditaciones complejas y muy extensas en el tiempo podrían ser perjudiciales para personas con enfermedades mentales muy graves.

– Para crear un buen hábito, es mejor comenzar a practicarlo muy poco a poco. Puedes comenzar por meditar sólo de 1 a 3 minutos al día durante semanas e ir aumentando el tiempo de forma progresiva hasta donde tú quieras llegar y te sientas cómoda. Un poco de meditación habitualmente, aunque sean tan sólo unos minutos, cambia tu estado y tu actitud para tu día y tiene más fuerza de lo que crees, experiméntalo. Paradójicamente, más vale cantidad que calidad, hazlo, aunque sientas que no has podido concentrarte a penas, tiene su efecto benéfico más allá de tus juicios de valor.

– La práctica de meditación habitual, más extensamente o menos, sin duda, transformará tu vida.  Avanza, evoluciona. Experiméntalo.

¡Feliz práctica de meditación y atención plena!

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