¿Por qué es tan importante amamantar?

Tomar la decisión de amamantar es un asunto netamente personal para las mujeres madres: si bien suele ser frecuente que familiares o amigos quieran opinar sobre el tema, lo cierto que se trata de algo que solo una madre puede decidir. En la semana de la lactancia materna, preparamos este artículo para saber un poco más acerca de los beneficios que esta práctica presenta tanto para la mamá como para el bebé.

La lactancia materna como practica personal

Muchas organizaciones internacionales y expertas en el tema como la Organización Mundial de la Salud, recomiendan encarecidamente la lactancia materna  exclusiva (sin fórmula en el medio) durante los primeros 6 meses de vida del bebé.

¿Cuáles son los beneficios de la lactancia materna para el bebé?

La leche materna proporciona la nutrición ideal para los bebés: esta tiene una mezcla casi perfecta de vitaminas, proteínas y grasas, todo lo que el pequeño necesita para crecer y desarrollarse adecuadamente durante estos primeros meses que son tan fundamentales en el proceso de crecer.

Además de lo mencionado, todo esto se proporciona en una forma más fácil de digerir que la fórmula infantil, por lo que se vuelve aún más beneficioso para el pequeño y su sistema digestivo. La leche materna contiene anticuerpos que ayudan al bebé a combatir los virus y las bacterias, además de que reduce el riesgo de que el niño tenga asma o alergias a lo largo de su vida.

Por otro lado, los bebés que son amamantados exclusivamente durante los primeros 6 meses, sin ninguna fórmula, tienen menos infecciones de oído, enfermedades respiratorias y episodios de diarrea, al igual que menos hospitalizaciones o visitas al pediatra.

Los bebés amamantados tienen más probabilidades de ganar la cantidad correcta de peso a medida que crecen en lugar de convertirse en niños con sobrepeso, y también se cree que reduce el riesgo de diabetes y obesidad a medida que el niño crece y entra en la infancia.

Si bien los beneficios a nivel de salud física son fundamentales, no podemos olvidar lo importante que resulta la lactancia materna a nivel psicológico y emocional del pequeño y de su mamá: la cercanía física, el sentir piel con piel con la mamá y el contacto visual ayudan a que el pequeño se sienta seguro y se vincule a niveles mucho más profundos con su mamá.

¿Existen beneficios para la lactancia materna para la madre?

La lactancia materna quema calorías adicionales, por lo que puede ayudarla a perder peso durante el embarazo más rápido. Libera la hormona oxitocina, que ayuda a que el útero vuelva a su tamaño anterior al embarazo y puede reducir el sangrado uterino después del nacimiento del niño. La lactancia materna también reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario y puede disminuir considerablemente el riesgo de sufrir osteoporosis.

¿Cuáles son los básicos de la lactancia materna?

La lactancia materna no es un proceso fácil: si bien desde siempre se ha creído que se trata de una experiencia mágica y que se resuelve en un abrir y cerrar de ojos, lo cierto es que muchas veces las mamás primerizas enfrentan dificultades para lograr que su pequeño se “prenda” en la lactancia y pueda obtener todos los beneficios de esta práctica alimenticia. Para poder desmitificar un poco este proceso es importante conocer algunas cuestiones clave:

Conciencia

Es importante estar atentas a los signos de hambre del bebé y amamantarlo siempre que los manifieste: esto se conoce comúnmente como alimentación “a demanda” y es fundamental durante las primeras épocas. Durante las primeras semanas, cuando se alimenta a demanda una mamá puede estar amamantando de ocho a 12 veces cada 24 horas. Los bebés hambrientos mueven sus manos hacia la boca, hacen ruidos de succión o movimientos de la boca, o hacen movimientos dirigidos hacia el pecho de su mamá. No debemos esperar a que el bebé llore, esa es una señal de que tiene demasiada hambre.

La paciencia

Como mencionamos antes, el proceso de amamantar no es nada sencillo, sobre todo si amamantamos a demanda. Se le debe dar de comer al bebé cuando lo requiere, y lo mejor es no apresurarlo a través de la alimentación porque nosotras estamos impacientes. Los bebés suelen amamantar durante 10 a 20 minutos por cada pecho, y se les debe dar el tiempo de alimentarse.

Comodidad

Esta es la clave para que el proceso de amamantar no resulte dificultoso o incómodo para la mamá o para el bebé. Relájate mientras amamantas, y es más probable que la leche “baje” y fluya de mejor manera y el proceso sea más rápido y efectivo. Puedes ponerte cómoda con almohadas según sea necesario para apoyar tus brazos, cabeza y cuello, y un reposapiés para apoyar las piernas antes de comenzar a amamantar. Esto es clave a la hora de dar de mamar, sobre todo teniendo en cuenta que durante las primeras semanas el cuerpo estará adaptándose a esta nueva situación de haber sido madre recientemente.

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