Terapia alicante: lo que hay que saber sobre la bipolaridad

Todos posponemos las cosas en algún momento: la verdadera pregunta que debemos hacernos es cómo superamos la tendencia a procrastinar y si podemos encontrar el enfoque nuevamente luego de haber caído en este mal hábito. En el artículo de hoy, pensado para mujeres que trabajan y que desean cumplir sus metas, veremos algunas cuestiones básicas sobre este tópico.

Terapia Valencia: recuperando la productividad

Todos perdemos el foco en lo que queremos alguna vez: nuestras vidas son breves y limitadas, y si bien no necesitamos ser robots de productividad, correr con miedo hacia las tareas difíciles no es la mejor manera de pasar nuestras vidas.

Podemos enfrentar estos miedos. Podemos aprender a lidiar con ellos de manera consciente y al hacerlo, desarrollar la capacidad de regresar con valentía al trabajo que más nos importa, para crear algo nuestro, algo que ayude al mundo al menos en pequeña medida.

La procrastinación encubre miedos en el interior

¿Por qué huimos de las tareas difíciles? Definitivamente esta es una pregunta que nos hacemos mucho en la terapia valencia. Los miedos y temores suelen estar encubiertos en esta conducta de querer salir corriendo cada vez que tenemos una tarea desafiante por delante.

  • Creemos no saber lo que estamos haciendo
  • Sentimos que vamos a arruinarlo y a quedar mal
  • Tememos al éxito y a luego tener que enfrentar una situación más aterradora
  • Miedo a que la tarea será difícil e incómoda

Básicamente, tememos a la incomodidad y a la incertidumbre. Queremos comodidad y certeza, y las distracciones como el correo electrónico y las redes sociales y la lectura de noticias y blogs son fáciles y sabemos cómo hacerlo sin tener que pensar demasiado, por lo que caer en ellos es sencillo.

Superar la procrastinación

Habiendo entendido por qué decidimos procrastinar y huir de nuestras tareas, ¿cómo lo solucionamos o enfrentamos? Nuestras mentes son muy buenas para huir de la incomodidad, y la mayoría de las veces ni siquiera nos damos cuenta de que está sucediendo: solo tenemos el impulso de cambiar la situación incómoda, y lo seguimos de inmediato sin pensar.

El truco es detenernos cuando estamos a punto de salir corriendo, hacer una pausa y ocuparnos de lo que debemos hacer con atención plena. Veamos algunas recomendaciones:

Espacio de práctica

Puedes planificar una sesión de no procrastinar una vez al día para practicar. Elije una tarea importante y fíjate un temporizador de 5 o 10 minutos para comprometerte a no hacer nada más que esa tarea importante durante esos minutos.

Debes resistirte al impulso

Elimina las distracciones y no tengas nada que pueda distraerte excepto esta única tarea. Cuando sienta la necesidad de dejar lo que estás haciendo y distraerte, debes pensar conscientemente y frenarte al instante. Poder analizar lo que estamos a punto de hacer y actuar en consecuencia con inteligencia puede ser muy liberador.

Regresar a la tarea importante

Una vez que el impulso de procrastinar a ha aparecido y has logrado callarlo de manera consciente, probablemente este desaparezca. Simplemente vuelve a concentrarte en tu tarea y sigue haciendo eso que es importante y que has logrado poner como prioridad por encima de tus impulsos.

Terapia Valencia: cómo volver al foco de las cosas

Concentrarse en una sola cosa es increíblemente difícil de hacer, sobre todo hoy en día donde contamos con un sinfín de aparatos que nos llaman constantemente. La mente, en virtud de nuestras costumbres habituales, se ha adaptado a querer saltar de una cosa a otra constantemente lo que puede ser complicado a la hora de encarar un proyecto laboral o un hobby.

Practicar la permanencia como estrategia

La clave para evitar la procrastinación y las distracciones a la hora de hacer tareas importantes se encuentra en practicar la permanencia, tratar de entrenarnos a nosotros mismos en la habilidad de poder permanecer en un sitio mental durante un lapso de tiempo para poder culminar una tarea. Veamos algunos consejos más sobre ello:

Ten una motivación más profunda. La cosa en la que te estás enfocando no solo debe ser “agradable de hacer”, sino que debe ser algo realmente significativo para ti.

Recuerda tu motivación al comenzar. Siempre vuelve a traer a tu mente el por qué estás haciendo lo que estás haciendo. Sea porque amas ese proyecto, porque quieres crecer en tu trabajo o porque deseas ayudar a otros con tus logros, siempre vuelve a recordártelo.

Usar motivación externa. Si bien el amor es el mejor motivador, a veces simplemente no te sientes con ganas de hacerlo a pesar de todos los sentimientos positivos que hay detrás de ello. Por lo tanto, utiliza plazos externos y responsabilidad como motivadores externos que te permitan terminar eso que te propusiste sin distracciones.

El enfoque no es una cualidad mágica que puedas adquirir en un abrir y cerrar de ojos: se trata de una habilidad que requiere práctica diaria, y se mejora en ella, pero nunca se la domina por completo. Al final, toda la práctica valdrá la pena, porque aprenderás a concentrarte en las cosas que realmente importan para ti y esa es definitivamente una vida que vale la pena vivir.

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