Una de las claves para envejecer de manera saludable tiene que ver con cuidar uno de los órganos más importantes y adaptables que tenemos: el cerebro. En esta oportunidad profundizaremos un poco más en aquellas recomendaciones fundamentales para tener una mente saludable y envejecer de la mejor manera posible.

No descuidar las relaciones

Cuando pensamos en formas de mejorar la memoria, ¿piensas en actividades “serias” como luchar con el crucigrama del New York Times o dominar la estrategia de ajedrez, o son pasatiempos más alegres, salir con amigos o disfrutar de una película divertida? Si bien puede parecer que la primera alternativa es más “cerebral”, lo cierto es que innumerables estudios muestran que una vida llena de amigos y diversión viene con beneficios cognitivos.

Relaciones saludables: el mejor refuerzo cerebral

Los humanos somos animales muy sociales: no estamos destinados a sobrevivir, y mucho menos prosperar, de forma aislada. Las relaciones estimulan nuestros cerebros; de hecho, interactuar con otros puede proporcionar el mejor tipo de ejercicio cerebral.

La investigación muestra que tener amistades significativas y un fuerte sistema de apoyo son vitales no solo para la salud emocional, sino también para la salud del cerebro. En un estudio reciente de la Escuela de Salud Pública de Harvard, por ejemplo, los investigadores encontraron que las personas con la vida social más activa tenían la tasa más lenta de disminución de la memoria.

Hay muchas maneras de comenzar a aprovechar los beneficios del cerebro y la memoria de la socialización. Hazte voluntario en alguna organización que te interese, unete a un club, haz un acuerdo para ver a tus amigos con más frecuencia o comunicate con ellos por teléfono.

Cuidarse del estrés es fundamental

El estrés es uno de los peores enemigos del cerebro. Con el tiempo, el estrés crónico destruye las células cerebrales y daña el hipocampo, la región del cerebro involucrada en la formación de nuevos recuerdos y la recuperación de los antiguos. Los estudios también han relacionado el estrés con la pérdida de memoria.

Consejos para manejar el estrés

  • Establece expectativas realistas
  • Toma descansos durante todo el día.
  • Expresa tus sentimientos en lugar de embotellarlos
  • Establecer un equilibrio saludable entre el trabajo y el tiempo libre.
  • Concéntrate en una tarea a la vez, en lugar de intentar realizar varias tareas

Una buena risa es el mejor antidoto

Seguramente has escuchado que la risa es la mejor medicina , y eso es válido para el cerebro y la memoria, así como para el cuerpo. A diferencia de las respuestas emocionales, que se limitan a áreas específicas del cerebro, la risa involucra múltiples regiones en todo el cerebro.

Además, escuchar chistes y elaborar frases a modo de respuesta activa áreas del cerebro vitales para el aprendizaje y la creatividad. Como el psicólogo Daniel Goleman señala en su libro Inteligencia emocional, “la risa parece ayudar a las personas a pensar de manera más amplia y asociarse más libremente”.

¿Buscas maneras de atraer más risas a su vida? Comienza con estos conceptos básicos:

Reírse de uno mismo. Comparte tus momentos embarazosos con tu gente de confianza y riete de ti mismo. La mejor manera de tomarnos menos en serio es hablar sobre los momentos en que nos tomamos demasiado en serio.

Pasa tiempo con gente divertida. Estas son personas que se ríen fácilmente, tanto de sí mismas como de los absurdos de la vida, y que habitualmente encuentran humor en los eventos cotidianos. Esta manera de ver la vida y el hecho de saber encontrar el humor en prácticamente cada aspecto de la vida pueden ser contagiosos para ti.

Rodéate de recordatorios para relajarte. Puedes tener un juguete en tu escritorio o en su automóvil, o poner un cartel divertido en tu oficina. Elije un protector de pantalla de computadora que te haga reír. Enmarca fotos con tus seres queridos divirtiéndose, cualquier cosa que despierte la risa y las sensaciones de felicidad serán un gran estimulo para ti y tu cerebro.

Dieta saludable para estimular el cerebro

Así como el cuerpo necesita combustible, también lo necesita el cerebro. Probablemente ya sepas que una dieta basada en frutas, verduras, granos integrales, grasas “saludables” (como aceite de oliva, nueces, pescado) y proteínas magras proporciona muchos beneficios para la salud, pero esa dieta también puede mejorar la memoria. Para la salud del cerebro, sin embargo, no es sólo lo que comemos lo que afecta sino también lo que no debemos comer juega un papel fundamentl. Los siguientes consejos nutricionales ayudarán a aumentar tu capacidad intelectual y reducir el riesgo de demencia:

Ingerir omega-3. La investigación muestra que los ácidos grasos omega-3 son particularmente beneficiosos para la salud del cerebro. El pescado es una fuente particularmente rica de omega-3, especialmente el “pescado graso” de agua fría como el salmón, el atún, el halibut, la trucha, la caballa, las sardinas y el arenque. Si no eres fanático de los mariscos, considera las fuentes de omega-3 que no sean pescado, como algas, nueces, linaza molida, aceite de linaza, calabaza de invierno, frijoles rojos y rojos, espinacas, brócoli, semillas de calabaza y soya.

Limitar las calorías y las grasas saturadas. La investigación muestra que las dietas altas en grasas saturadas (de fuentes como la carne roja, la leche entera, la mantequilla, el queso, la crema y el helado) aumentan el riesgo de demencia y disminuyen la concentración y la memoria.

Comer más frutas y verduras. Estosproductos están llenos de antioxidantes, sustancias que protegen las células del cerebro del daño. Las frutas y verduras coloridas son particularmente buenas fuentes antioxidantes de “superalimento”.

Beber té verde. El té verde contiene polifenoles, poderosos antioxidantes que protegen contra los radicales libres que pueden dañar las células cerebrales. Entre muchos otros beneficios, el consumo regular de té verde puede mejorar la memoria y el estado de alerta mental y retrasar el envejecimiento cerebral.

Identificar y tratar problemas subyacentes de salud

¿Sientes que tu memoria ha sufrido una caída inexplicable? Si es así, puede ser un problema de salud el culpable por lo que es importante que visitemos al medico de manera periodica para revisarnos y obtener un diagnostico adecuado cuando sea necesario. No es solo la demencia o la enfermedad de Alzheimer la que causa la pérdida de memoria . Hay muchas enfermedades, trastornos de salud mental y medicamentos que pueden interferir con la memoria:

Enfermedad cardíaca y sus factores de riesgo. La enfermedad cardiovascular y sus factores de riesgo, incluidos el colesterol alto y la presión arterial alta , se han relacionado con un deterioro cognitivo leve.

Diabetes. Los estudios muestran que las personas con diabetes experimentan un deterioro cognitivo mucho mayor que aquellos que no sufren la enfermedad.

Desequilibrio hormonal. Las mujeres que pasan por la menopausia a menudo experimentan problemas de memoria cuando su estrógeno disminuye. En los hombres, la baja testosterona puede causar problemas. Los desequilibrios de la tiroides también pueden causar olvido, pensamiento lento o confusión.

Medicamentos, Muchos medicamentos recetados y de venta libre pueden interferir con la memoria y el pensamiento claro. Los culpables comunes incluyen medicamentos para el resfriado y la alergia, ayudas para dormir y antidepresivos. Hable con su médico o farmacéutico sobre los posibles efectos secundarios.

Caminos practicos para estimular el aprendizaje y la memoria

Algunas actividades que podemos tener en cuenta para trabajar el aspecto cerebral y estimular nuestra memoria y capacidad cognitiva son:

Prestar atención. No puedes recordar algo si nunca lo aprendiste, y no puedes aprender algo, es decir, codificarlo en tu cerebro, si no le prestas suficiente atención. Se requieren unos ocho segundos de concentración intensa para procesar una información en la memoria. Si te distraes fácilmente, elije un lugar tranquilo donde no te interrumpan.

Involucrar tantos sentidos como sea posible. Intenta relacionar la información con colores, texturas, olores y sabores. El acto físico de reescribir información puede ayudar a imprimirla en el cerebro. Incluso si eres un aprendiz visual, lee en voz alta lo que quieres recordar. Si puedes recitarlo rítmicamente, incluso mejor.

Relacionar la información con lo que ya sabes. Conecta nuevos datos a información que ya recuerdas, ya sea material nuevo que se basa en conocimientos previos, o algo tan simple como la dirección de alguien que vive en una calle donde ya conoces a alguien.

Ensayar la información que ya has aprendido. Revisa lo que aprendiste el mismo día que lo aprendiste, y a intervalos posteriores para que la información se afiance. Este “ensayo espaciado” es más efectivo que abarrotar información en el cerebro, especialmente para retener lo que has aprendido.

Utilizar dispositivos mnemotécnicos para facilitar la memorización. Los mnemónicos son pistas de cualquier tipo que nos ayudan a recordar algo, generalmente al ayudarnos a asociar la información que queremos recordar con una imagen visual, una oración o una palabra.

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